¿Qué es gestión pública en el Perú y cual es la importancia?

La gestión pública en el Perú es una especialidad que consiste en correcto manejo, gestión y administración de los recursos pertinentes del Estado, con la finalidad de satisfacer las necesidades de la ciudadanía y así lograr impulsar el desarrollo del país.

Está conformada por los entes institucionales y los procesos a través de los cuales el gobierno planifica e implementa políticas, distribuye bienes y servicios y regula con el objetivo de realizar a sus funciones.

Importancia de la Gestión Pública en el Perú

La labor de la gestión es de mucha importancia y decisiva, además, ya que de ella dependerá el buen entendimiento que haya entre la empresa privada y el estado.

¿Cuáles con los roles del gestor o funcionario público?

El funcionario o servidor público es sustancialmente un dinamizador o gestor que está encargado de tareas y actividades puntuales que existen en la administración y procesos públicos.

El funcionario público es el encargado de llevar a cabo todo aquel proceso que requiere la Institución Pública para lograr los objetivos institucionales, esto con el fin de alcanzar la satisfacción plena del ciudadano.

Por otro lado, el encargado de la Gestión Pública debe contar con los conocimientos esenciales para gestionar los elementos internos y externos de los diferentes organismos institucionales.

Así, estableciendo los procesos de la organización y a su vez, mejorando la comunicación e interacción con otras entidades y la prensa.

¿Qué competencias y habilidades requiere el gestor público?

  • Liderazgo: La persona que ejerza un cargo en una entidad pública o privada deberá direccionar a su equipo hacia los objetivos y metas que se esperan.
  • Estrategia: El gestor público se deberá contar con una estrategia que ayude a llevar todos los procesos por el que se pasen.
  • Comunicación: Para llevar a cabo una buena gestión libre de problemas y fracasos, el gestor publico contar con esta habilidad para hacerse entender frente a su equipo, donde deberá primar la comunicación fluida.
  • Ética: El gestor público deberá ser lo más cuidadoso posible para no caer en una malversación de fondos que pueda, a la larga, ponerlo en serios aprietos con la justicia.
  • Objetividad: La objetividad es esencial para inspirar confianza y centrarse en el bien común. Esto generará un cambio positivo en la percepción de los ciudadanos.

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