La Iglesia Católica está organizada en una estructura jerárquica de nueve niveles, cada uno con responsabilidades específicas dentro de la comunidad de fieles.
1. Papa El Papa es la máxima autoridad de la Iglesia Católica y sucesor de San Pedro en Roma. Tiene la responsabilidad espiritual y administrativa de guiar a toda la Iglesia a nivel mundial, establecer doctrina, canonizar santos y representar a la Iglesia ante el mundo.

2. Cardenal Los cardenales son los principales consejeros del Papa y los únicos con derecho a elegirlo en el Cónclave. Suelen dirigir diócesis importantes, dicasteries (ministerios vaticanos) o cumplir roles diplomáticos en nombre de la Santa Sede.

3. Patriarca El Patriarca lidera las antiguas iglesias orientales en plena comunión con Roma. Su función es preservar los ritos litúrgicos, las tradiciones y la identidad espiritual de las comunidades católicas orientales (como la Iglesia Copta Católica o la Greco-Católica Ucraniana).

4. Arzobispo El Arzobispo dirige una archidiócesis, que es una agrupación de varias diócesis. Coordina el trabajo pastoral de los obispos de su región y tiene autoridad metropolitana sobre las diócesis sufragáneas.

5. Obispo El Obispo guía una diócesis específica y es considerado sucesor directo de los Apóstoles. Es responsable de la enseñanza de la fe, la ordenación de sacerdotes y diáconos, y la supervisión pastoral de su territorio.

7. Sacerdote El Sacerdote es el ministro que celebra los siete sacramentos (especialmente la Eucaristía y la Reconciliación) y lidera una parroquia local. Es el vínculo más cercano entre la Iglesia institucional y los fieles en su comunidad cotidiana.

8. Diácono El Diácono asiste al sacerdote en las funciones litúrgicas y pastorales. Puede administrar el bautismo, presidir bodas, proclamar el Evangelio, predicar homilías y realizar obras de caridad. Existen diáconos transitorios (en camino al sacerdocio) y diáconos permanentes (que pueden ser casados).

9. Seminarista El Seminarista es el estudiante que se forma en un seminario para acceder al sacerdocio. Durante años de estudio filosófico, teológico y espiritual se prepara para recibir la ordenación sacerdotal.

